Diva casi de nacimiento y reconocida como·"la Marilyn Monroe española" por el artista Antonio de Felipe, quien retrató a la actriz al más puro estilo Warhol: "Fue el máximo exponente de la sensualidad y la sexualidad en épocas muy difíciles", dice.
Con el paso de los años se ha convertido incluso en un modelo a seguir por los miles de seguidores de su arte, que perdura aún hasta nuestros días.
Con una voz grave y aterciopelada, pero tambien sensual, provocativa y cargada de misterio, Sara Montiel supo combinar todas sus características para darse a conocer como la diva que fue. Tanto, que Balenciaga le prohibió llevar trajes de chaqueta porque era tan femenina que no podía vestir como una secretaria.
En apenas cuatro años rodó catorce cintas entre México y Cuba, como la exitosa Piel canela que le abriría las puertas de Hollywood para estelarizar junto a Gary Cooper y Burt Lancaster el western Veracruz, de Robert Aldrich, filme al que siguieron otros dos dirigidos por Samuel Fuller y Anthony Mann.
De vuelta en España, afianzó su estatus de estrella internacional con las películas El último cuplé y La violetera, que desvelaron su particular estilo como cantante y que se convirtieron en formidables éxitos de taquilla, estrenándose en diversos países de Europa e Hispanoamérica, así como en India y Egipto.
Los honorarios que cobró por La violetera en 1958 convirtieron a Sara Montiel en una de las actrices mejor pagadas del mundo,6 ya que la mejor pagada del mundo en esa fecha fue Elizabeth Taylor, que llegó a cobrar 500 000 dólares por ocho semanas de trabajo
En apenas cuatro años rodó catorce cintas entre México y Cuba, como la exitosa Piel canela que le abriría las puertas de Hollywood para estelarizar junto a Gary Cooper y Burt Lancaster el western Veracruz, de Robert Aldrich, filme al que siguieron otros dos dirigidos por Samuel Fuller y Anthony Mann.
De vuelta en España, afianzó su estatus de estrella internacional con las películas El último cuplé y La violetera, que desvelaron su particular estilo como cantante y que se convirtieron en formidables éxitos de taquilla, estrenándose en diversos países de Europa e Hispanoamérica, así como en India y Egipto.
Los honorarios que cobró por La violetera en 1958 convirtieron a Sara Montiel en una de las actrices mejor pagadas del mundo, ya que la mejor pagada del mundo en esa fecha fue Elizabeth Taylor, que llegó a cobrar 500 000 dólares por ocho semanas de trabajo.
En ese año también firmó un contrato de exclusividad por película, y los discos publicados con sus canciones llegaron hasta Grecia y Brasil. En los siguientes quince años, protagonizó únicamente melodramas musicales pensados para ella, y alcanzó tal popularidad que actuó en la Unión Soviética en plena Guerra Fría, en 1965, llegando a tener amplio éxito como actriz y también como cantante, especialmente con el tema Bésame mucho.
María Antonia Abad Fernández, conocida artísticamente como Sara Montiel (Campo de Criptana, Ciudad Real, 10 de marzo de 1928 - Madrid, 8 de abril de 2013), fue una actriz de cine, cantante y productora cinematográfica española, considerada el rostro más bello del cine español. Obtuvo también la nacionalidad mexicana en 1951.
Debutó como actriz secundaria en la cinta Te quiero para mí (1943) precedida por Isabel de Pomés, e inmediatamente dio el salto al protagónico con Empezó en boda, junto a Fernando Fernán Gómez, con quien volvería a encabezar su siguiente película, Se le fue el novio.
Aunque realizaba tanto papeles estelares como secundarios logrando críticas favorables e incluso algún éxito importante como Locura de amor (1948), se sentía insatisfecha de su sitio en la industria española, y después de coprotagonizar El capitán Veneno nuevamente junto a Fernando F. Gómez, decidió probar mejor fortuna en América.
En apenas cuatro años rodó catorce cintas entre México y Cuba, como la exitosa Piel canela que le abriría las puertas de Hollywood para estelarizar junto a Gary Cooper y Burt Lancaster el western Veracruz, de Robert Aldrich, filme al que siguieron otros dos dirigidos por Samuel Fuller y Anthony Mann.
El encanto de La violetera fue tal que Charles Chaplin la incluyó como banda sonora en su desgarradora Luces de la ciudad, uno de sus primeros experimentos con el sonido. Incluso quiso contar con Raquel Meller, su primera intérprete, para que pusiera su voz en el filme.
Pero, siempre reacio a reconocer el mérito ajeno, el cineasta firmó la melodía como propia e hizo falta una demanda legal del maestro Padilla para que reconociera su verdadera autoría.
Pero fue en 1958 cuando una Sara Montiel que ya conocía Hollywood de cerca dotó a la canción de su rostro más reconocible en nuestro país.
En La violetera, película de Luis César Amadori, aquella 'Saritísima' convertida en piedra de escándalo tras El último cuplé volvió a conmocionar con su glamour a una España recién salida de la posguerra. Desde entonces, La violetera ha vuelto a sonar en muchísimos otros filmes. Entre ellos, Esencia de mujer, la cinta que le dio el Oscar a Al Pacino en 1993.
Sara Montiel, fue la diva por excelencia del cine español, icono de sensualidad y mito del cuplé, trabajó en medio centenar de películas y publicó más de una treintena de discos.
Esta belleza hispana, a la que dieron en llamar "manchega universal", que cautivó a la empresa cinematográfica más fuerte del mundo, en los años cincuenta por su belleza llegó a compartir cartel con figuras como Gary Cooper y Burt Lancaster en la película "Veracruz".
En España protagonizó uno de los grandes éxitos del cine español "El último cuplé" (1957), por cuyo 50 aniversario recibió un homenaje en Miami. Pronto se convirtió en todo un mito erótico, una artista que interpretaba seductoras canciones a la estela de un puro: "Fumando espero", "Bésame mucho", "La violetera" o "Amado mío".
En la meca del cine americano firmó contratos millonarios para Warner Bross y United Artits, trabajó con directores como Anthony Mann -su primer marido- y enamoró en la pantalla a galanes como Cooper, Lancaster o Charles Bronson.
Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo desde 2010 y que le fue concedida en diciembre de 2008, ha recibido también la Medalla de Oro del Círculo de Bellas Artes (1958); el Premios del Sindicato Nacional del Espectáculo (1959) y del Círculo de Escritores Cinematográficos (1959); el título de Actriz del Año (1959) y el Disco Oro (1959, por "La violetera").
Sara Montiel ,(1928-2013) La actriz y cantante Sara Montiel (de nombre auténtico María Antonia Abad Fernández) nació el 10 de marzo del año 1928 en Campo De Criptana, Castilla La Mancha (España), en el seno de una familia humilde dedicada a la agricultura.
Su padre se llamaba Isidoro y su madre María Vicenta. En los años 30 se trasladó a Orihuela, en donde Isidoro intentó aminorar su enfermedad asmática. En la población alicantina la familia Abad se dedicó a la venta de vinos.
Entre la escasez económica de su familia y el contexto bélico, Antonia acudió poco al colegio en su niñez. Se crió jugando en las calles y cantando, teniendo como modelo a Imperio Argentina.
(María Antonia Abad Fernández; Campo de Criptana, Ciudad Real, 1928 - Madrid, 2013) Actriz de cine y cantante española. Descubierta en la década de 1940 por el productor Vicente Casanova, comenzó su carrera en España, con títulos como Empezó en boda (1944) o Mariona Rebull (1946), para luego trasladarse a México y, más tarde, a Estados Unidos, donde consolidó y amplió su reputación.
Fue en este último país donde, aparte de trabajar con directores de la talla de Robert Aldrich (Veracruz, 1954) y Samuel Fuller (Yuma, 1957), conoció a Anthony Mann, a cuyas órdenes rodó Serenade (1956) y con quien se casó en 1957; el matrimonio duró apenas dos años. A finales de la década de 1950, de regreso en España, se convirtió en un auténtico fenómeno de la gran pantalla por su trabajo en la famosa película El último cuplé (Juan de Orduña, 1957), filme al que siguieron, en la misma línea, La violetera (L. C. Amadori, 1958) y La reina de Chantecler (R. Gil, 1962).
Sin embargo, a partir de este momento, sus apariciones se espaciaron (por propia decisión) en favor de su carrera como cantante, hasta su retirada definitiva del cine a principios de la década de 1970. Su belleza voluptuosa y su aire de mujer entre tierna y seductora hicieron de Sara Montiel un icono del cine español que aún perdura en la memoria de muchos espectadores.
Otras de sus películas destacadas fueron El capitán Veneno (1950), Piel canela (1953), Carmen, la de Ronda (1959), La bella Lola (1962), Tuset Street (1968), Esa mujer (1969) y Variétés (1971). Realizó su última interpretación cinematográfica en Cinco almohadas para una noche (1973). En el año 2000 presentó un libro con sus memorias, titulado Vivir es un placer.
Debutó como actriz secundaria en la cinta Te quiero para mí precedida por Isabel de Pomés, e inmediatamente dio el salto al protagónico con Empezó en boda (1944), junto a Fernando Fernán Gómez, con quien volvería a encabezar su siguiente película, Se le fue el novio (1944).
Aunque la bella actriz realizaba tanto papeles estelares como secundarios logrando críticas favorables e incluso algún éxito importante como Locura de amor (1948), se sentía insatisfecha de su sitio en la industria española, y después de coprotagonizar El capitán Veneno (1950) nuevamente junto a Fernando F. Gómez, decidió probar mejor fortuna en América.
En apenas cuatro años rodó catorce cintas entre México y Cuba, como la exitosa Piel canela (1953) que le abriría las puertas de Hollywood para estelarizar junto a Gary Cooper y Burt Lancaster el western Veracruz, de Robert Aldrich, filme al que siguieron otros dos dirigidos por Samuel Fuller y Anthony Mann.
Fue bautizada con el nombre de María Antonia Alejandra Vicenta Elpidia Isidora.7Nació en el seno de una familia manchega humilde que subsistía por medio de la agricultura; sus padres fueron Isidoro Abad (1892-1944) y la segunda esposa de éste, María Vicenta Fernández Palacios (1898-1969). Tras la Guerra Civil, la familia se estableció en Orihuela (Alicante) en busca de un clima más benigno dado que el padre padecía asma; él trabajó en Orihuela como distribuidor de vinos.
Desde muy pequeña María Antonia destacó por su belleza y sus dotes artísticas. A los trece años de edad sorprendió a todos cantando una saeta durante una procesión de Semana Santa en Orihuela, y con la aprobación paterna fue llevada a Valencia por la familia del editor de prensa José Ángel Ezcurra a fin de mejorar su formación; si bien cursó estudios muy básicos.
En 1942 representó a la provincia de Alicante en un concurso de jóvenes talentos en el Parque del Retiro de Madrid, presentado por el popular locutor Bobby Deglané. Aunque la incipiente artista tropezó al pisarse el vestido y cayó en el escenario, consiguió cantar con acierto "La morena de mi copla" (un éxito de Imperio Argentina) y ganó el primer premio, que consistía en una paga de 1000 pesetas mensuales durante un año, cifra entonces importante. Con este dinero, la futura Sara Montiel se instaló en Madrid e inició estudios de declamación.