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lunes, 27 de julio de 2020

Carmen Amaya 1991 - La Copla Vol. 15






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En 1929, fue la primera vez que su nombre apareció en letra impresa, trabajando en Barcelona en el escenario de La Taurina gracias al crítico Sebastián Gasch, quien escribió un artículo en el seminario Mirador sobre Carmen muy elogioso, y le reportó reconocimiento general por su talento como bailaora.

Ya en aquella época la vio bailar Vicente Escudero, bailarín, bailaor, coreógrafo y pionero en la renovación del flamenco, leyenda del baile español, quien aseguró que Carmen Amaya haría una revolución en el baile flamenco ya que representaba la síntesis de dos grandes estilos: el de la bailaora antigua y el estilo trepidante del bailaor en sus variaciones de pies.

En 1930, formó parte de la compañía de Manuel Vallejo, actuando por toda la geografía española. A su regreso a Barcelona bailó en el Teatro Español, recomendada por José Cepero.

En 1929, figuraba en el cartel del tablao Villa Rosa de Madrid y, en 1930, actúa en la Exposición Internacional. La contrata el empresario Juan Carceller para una gira en la que recorre varias capitales, entre ellas San Sebastián, en 1935, presentándola en Madrid, Luisita Esteso, durante un espectáculo en el Coliseum. Esta actuación fue seguramente la auténtica consagración de Carmen a nivel nacional.

viernes, 28 de febrero de 2020

Carmen Amaya 2011 - Reina del Embrujo Gitano






Formato: FLAC
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Carmen Amaya, nacida en Barcelona en 1913 y fallecida en Begur (Gerona) en el año 1963.

Nació en una barraca del Somorrostro. Su padre fue Francisco Amaya "el Chino", un guitarrista pobre que se ganaba la vida tocando por las tabernas de su pueblo de noche y de día. Cuando tenía tan sólo cuatro años y era una gitanilla “escuchimizada y negruzca”, Carmen empezó a salir con su padre por las noches a buscarse las habichuelas. 

El hombre tocaba la guitarra mientras la pequeña Carmen cantaba y bailaba. Después, se dedicaban a pasar la mano, o a recoger las monedas que el público les había arrojado al suelo. Al mismo tiempo, comenzó a aparecer en algunos teatros que carecían de prestigio alguno. 

José Sampere, un avispado empresario de variedades, fue el primero que se interesó por ella y la llevó a una sala de cierta categoría, el teatro Español de Barcelona. Pero el gran inconveniente era que su corta edad no le permitía trabajar legalmente, y ello forzaba a una constante tensión, por lo que es posible que la fecha de nacimiento que oficialmente consta no correspondiera a la realidad, según investigaciones actuales sobre la artista. 

Su nombre apareció por primera vez en letra impresa por los tiempos de la Exposición Internacional de Barcelona, en 1929, gracias a Sebastián Gash, un crítico sagaz que la vio y habló de ella en el semanario Mirador: "Imagínense ustedes a una gitanilla de unos catorce años de edad sentada en una silla sobre el tablao. 

Carmencita permanece impasible y estatuaria, altiva y noble, con indecible nobleza racial, hermética, ausente, inatenta a todo cuanto sucede a su alrededor, solita con su inspiración, en una actitud tremendamente hierática, para permitir que el alma se eleve hacia regiones inaccesibles. De pronto, un brinco. Y la gitanilla baila. Lo indescriptible. Alma. Alma pura. El sentimiento hecho carne. Movimientos de un descoyuntamiento en ángulo recto que alcanza la geometría viva".